En este artículo abordamos una serie de consejos para encontrar y seleccionar al mejor de los abogados especialistas en alquileres, según las necesidades específicas que tengamos a la hora de defender nuestros derechos inmobiliarios.

Existen varias posibles casuísticas dependiendo de que usted ocupe la figura del propietario o del inquilino, y siempre como es lógico, enfrentadas a la hora de pleitear en tribunales.

Independientemente de que sea inquilino o propietario, los problemas más frecuentes que necesitan un acuerdo judicial o extrajudicial suelen encontrarse dentro de esta lista:

  • Pagos del alquiler y morosidad
  • Vencimiento del contrato y su renovación
  • Plazos
  • Recuperación de la casa por circunstancias sobrevenidas o deseo de convertirla en vivienda del propietario.
  • Puesta al día de la cuantía de la renta
  • Mantenimiento y condiciones de habitabilidad (humedades, frío, etc.)
  • Problemas con electrodomésticos y caldera
  • Roturas de elementos del inmueble
  • Problemas con la comunidad, ruidos y molestias a los demás vecinos
  • Reformas necesarias
  • Formalización del contrato
  • Devolución de fianza
  • Condiciones físicas del inmueble en su devolución

Ante tales conflictos la primera vía a intentar es razonar y hablar entre ambas partes para llegar a un acuerdo. Muchas veces el entendimiento no es posible, y entonces, una solución válida es la de la mediación. Un mediador hace el papel de interlocutor entre las partes en conflicto, intentando crear un clima de entendimiento para llegar a buen fin, es decir, a un acuerdo satisfactorio para ambos. Es una opción que no se debe descartar. Aún es minoritaria, precisamente por su desconocimiento.

Si es inevitable por imposible acuerdo entre propietario e inquilino, la solución viene de la mano de los tribunales. Y para ello es preciso contar con un buen abogado especialista en estas lides.

Abogado para el propietario

Para comenzar, el propietario, si ha contado con la intermediación de una agencia inmobiliaria, suele haber firmado con el inquilino un contrato tipo proporcionado por aquella. Conviene antes de dar el visto bueno leerlo detenidamente y adecuarlo a las condiciones del inmueble y a los deseos preformados. Este es un momento y una decisión que serán claves para cuando surjan conflictos: lo que no está en el contrato suele dar los mayores quebraderos de cabeza.

Cuando surge el conflicto, mayoritariamente relativo a: impago de la renta, negativa del inquilino a abandonar el inmueble cuando así se refleja en el contrato, la ley o por vencimiento, o el arreglo de desperfectos y mantenimiento, dependiendo de su gravedad conviene acudir a un abogado.

Para elegirlo debemos hablar con varios bufetes, no quedándonos con el primero con el que contactamos. Y atender a su experiencia y a las primeras explicaciones sobre cómo atenderá su caso. Es recomendable sonsacar si ha atendido algún caso igual o más complicado del que llevamos bajo el brazo, y cómo se afrontó.

Conocer las tarifas también es importante, aunque menos si se trata de eficacia y rapidez. Pensemos que, si usted quiere recuperar su piso, no le importará desembolsar un poco más de dinero si es posible acabar con el proceso de forma eficiente y rápida.

Plantee usted preguntas sobre posibles vías de solución del problema, tiempo estimado y coste. Generalmente, el demandante suele ser el propietario, y por tanto el que lleva la iniciativa del caso. Indague si el abogado puede alcanzar una solución extrajudicial. A veces un buen burofax bien redactado y con la firma de un despacho de abogados consigue muchos objetivos.

Por último, firme un acuerdo en el que las condiciones, precio por objetivo o por horas, y formas de proceder y comunicarse, están claras. Solo faltaba que también tuviera un conflicto con el abogado.

Abogado para el inquilino

También para el inquilino los problemas parten de un contrato ambiguo, mal redactado o demasiado abierto. Es de cara a la firma cuando hay que haber negociado satisfactoriamente nuestras preferencias. En esos momentos está mal visto que esté presente un abogado porque los propietarios huyen (sobre todo si tienen muchas ofertas), pero no está de más que un letrado le eche un vistazo previo. El contrato suele redactarlo la inmobiliaria u otro abogado, así que hay que equilibrar armas.

Como decíamos, ante un conflicto la voz cantante la suele llevar el propietario. Pero ante una demanda, no conviene amilanarse por miedo a la justicia o al abogado de la otra parte. Si se piensa que se tiene razón, y merece la pena, hay que luchar hasta el final. También el inquilino puede demandar si considera que el propietario no cumple sus obligaciones contractuales a la hora del mantenimiento, condiciones de la casa y subidas del precio de la renta o devolución de la fianza.

Aunque los abogados no suelen estar especializados en una de las partes (casero-alquilado) si nos enteramos de algún letrado que suela llevar más casos de inquilinos, mucho mejor. La hiperespecialización es un grado.

Debemos sopesar siempre con el abogado si nuestra defensa o ataque tiene posibilidades de llegar a buen puerto. A veces conviene una retirada a tiempo e ir buscando un piso nuevo que no gastarse excesivo dinero en pleitos. Esta es una conversación obligada con el abogado que contactemos.

Tampoco hay que escoger el primer abogado contactado, sino tantear a varios. Investigaremos sobre sus aptitudes y actitudes ante nuestro caso, su experiencia previa en asuntos parecidos y lo que nos va a cobrar. Y todo mejor por escrito.

 

Seamos propietario o inquilino, insistimos que la primera solución es hablar sobre el conflicto entre las partes, y repasar muy bien lo que dice el contrato. Y si no hay solución, para eso están los abogados.

 

Related Posts

error: Menú no activo